Deje de esperar a "tener ganas".
Si usted cree que para empezar un proyecto, ir al gimnasio o cambiar un hábito necesita estar motivado, ya perdió. La motivación es un recurso inestable: llega cuando quiere y se va cuando usted más la necesita.
Si yo hubiera bajado montañas solo los días que me sentía "motivado", hoy no tendría ninguna medalla en mi casa. Muchos me preguntan: “Marcelo, ¿cómo hace un campeón de Downhill para no fallar?”. La respuesta no es la emoción. La respuesta es de construcción de identidad.
Disciplina: Hacerlo sin ganas
Durante mi carrera, fueron más los días que entrené sin ganas que con ellas.
A pesar de que amo la bicicleta y la velocidad, lo que me movía no era la "chispa" del momento. Era el compromiso que hice conmigo mismo: decidí convertirme en el mejor corredor latino.
Cuando la identidad es clara, las decisiones dejan de ser una negociación.
Si usted no hace lo que planeó porque hace frío, porque está cansado o porque "no está inspirado", le está entregando el mando de su vida a sus emociones. Y las emociones son pésimas consejeras para la acción.
Una persona que entrena no lo hace porque está motivada; lo hace porque es alguien que respeta su palabra y se cumple.
El cerebro odia la duda
Su cerebro ama la claridad. Cuando usted duda, aparece la fricción: “¿Lo hago o no lo hago?”, “¿Y si mejor mañana?”. Ese debate mental consume más energía que la acción misma.
La disciplina real se siente repetitiva, predecible y a veces hasta aburrida. El error es creer que la disciplina es una batalla cada mañana. En realidad, es un sistema. Cuando usted repite una conducta basada en quién quiere ser, llega un punto en el que su cerebro ya no necesita pensar. Se vuelve automático.
La coherencia es el nuevo éxito
A mucha gente le preocupa el costo de intentarlo. Pero nadie se pone a pensar en el precio de quedarse exactamente donde está hoy.
La gente que avanza no lo hace porque está inspirada. Avanza porque entiende que la motivación es un lujo, pero la coherencia es una obligación.
Hágase esta pregunta: ¿Qué pequeña decisión puede tomar hoy que su "yo" de aquí a 5 años le va a agradecer?
La disciplina no le pide inspiración. Le pide que sea coherente con lo que dijo que iba a hacer.