¿Volví a la Copa del Mundo de Downhill? La realidad desde el otro lado de la cinta

Muchos vieron mi último video de Youtube y me hicieron la misma pregunta: "¿Marcelo, volvió a correr la Copa del Mundo?".

La respuesta corta es sí, volví a la Copa del Mundo. La respuesta larga es que esta vez no estuve parado en el partidor sintiendo ese vacío en el estómago, sino al otro lado de la cinta. Volví como coach de Juan Alfredo Vega, un talento ecuatoriano que tiene la mira puesta en llegar a lo más alto de la élite.

Estar ahí, caminando las pistas desde afuera, me hizo entender dos cosas muy rápido. La primera, es que la Copa del Mundo ha cambiado de una manera bestial. Y la segunda, que el trabajo de un coach no es darle palmaditas en la espalda al corredor cuando las cosas salen mal, sino obligarlo a mirar de frente sus errores o fallas.

El abismo entre mi época y la Fórmula 1 de hoy

Cuando yo corría y me metía en el top mundial, el Downhill ya era un deporte extremo, pero hoy es literalmente la Fórmula 1 del ciclismo. Las bicicletas de ahora parecen naves espaciales, la telemetría está en todas partes y las pistas son un nivel de locura donde la velocidad promedio es absurda.

Antes, si usted cometía un error arriba, podía pedalear a muerte abajo y recuperar un par de segundos. Hoy, el margen de error es cero. Si usted duda una fracción de segundo al entrar a un rockgarden, o si lleva la suspensión mal seteada, la pista se lo traga. El nivel está tan alto que pestañear cuesta cinco puestos en la clasificación.

La realidad de los "malos" resultados

A Juan Alfredo no le fue como esperábamos en esta gira. Esa es la verdad y no hay que maquillarla.

En redes sociales es muy fácil subir solo el video de la bajada perfecta, pero la realidad del deporte de alto rendimiento es que la montaña no sabe de excusas. No le importa si usted durmió mal, si llovió en su bajada o si estaba nervioso. Los resultados de estas Copas del Mundo fueron duros, pero son exactamente lo que necesitábamos.

Un mal resultado no es un fracaso si usted sabe leerlo; es simple y pura información. Es un dato que le dice: "aquí frenó de más", "aquí le faltó fuerza", "aquí su cabeza se rindió antes que sus piernas". Como le digo siempre a la gente que entreno: dudar cuesta mucho más que caerse.

De qué se trata realmente este proceso

Mucha gente cree que hacerle coaching a un corredor que quiere ser élite es solo enseñarle a tomar curvas o a calibrar la presión de las llantas. La técnica es la base, obvio, pero mi verdadero trabajo con Juan Alfredo es acortarle la curva de aprendizaje.

A mí me tomó 12 años, varias caídas fuertes y frustraciones gigantescas para entender cómo se gestiona la presión en un partidor europeo cuando usted sabe que tiene que jugarse la vida en tres minutos. Mi misión hoy es decirle a Juan Alfred: "Yo cometí ese mismo error hace ocho años; no pierda tiempo por ahí, el camino es este".

Es enseñarle a ejecutar cuando el caos está al tope. Porque en la Copa del Mundo, como en la vida, el primer paso no requiere motivación, requiere método e ir siempre para adelante.

Si quieren ver desde adentro cómo es el nivel de la Copa del Mundo hoy, cómo analizamos las líneas de la pista y cómo se vive esa frustración y ese aprendizaje en tiempo real, vayan a ver el último video que acabo de subir. Ver el video completo en YouTube aquí. 

Y si usted es de los que entiende que la teoría no sirve de nada en la bajada, y quiere recibir un correo mío cada semana donde comparto lecciones prácticas para cometer menos errores y hacer que cada día cuente, lo invito a sumarse a mi comunidad.

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