Nadie recuerda el primer descenso en detalle. Lo que se recuerda es la cena de esa noche, cuando con las piernas destrozadas se cuenta la misma bajada seis veces distintas, riéndose de quien casi se cae en la misma curva.
Ricardo ya perdió la cuenta; mentiras, no la ha perdido: van siete. Siete tours, siete grupos distintos, y una sola razón para seguir yendo: "no es solo la experiencia, los detalles, los lugares, sino los amigos que se logran hacer en los viajes". Eso no estaba en el itinerario. Pasó por que nos hemos encargado de lograr que esa magia se de.
Juntar a la gente correcta: El arte de armar cada grupo
Por eso solo hacemos 2-3 bike tours al año, dos exclusivamente para endureros y uno para amantes del cross country. No es falta de ambición, es que la calidad de un viaje así no se sostiene si el grupo crece sin cuidado. Cada cupo se piensa: quién va, con quién va a rodar, si el grupo va a funcionar junto tanto en la subida difícil como en la cena de esa noche. Eso no se improvisa, se cuida antes de que el viaje empiece.
Carlos lo notó apenas llegó al Eje Cafetero, desde Guatemala: "todo planificado a la perfección, con detalles muy especiales". Y no hablaba solo de la logística; hablaba de que nada se sintió al azar, ni siquiera la gente con la que le tocó rodar.
Francisco, que vino desde República Dominicana, se acuerda del equipo que los acompañó toda la semana como si fuera parte del grupo, no del staff: "se merecen las verdaderas 5 estrellas de oro". Y Cao desde Panamá, lo dijo con la frase más corta de todas: "volvería siempre". Dos palabras que solo se dicen cuando el lugar, la gente y el cuidado detrás funcionaron de verdad.
Eso fue lo que también sintió Isabel en nuestro primer bike tour de Cross Country en Bariloche. Ella llegó desde México sin conocer a nadie del grupo y se fue diciendo que quería volver. "Toda una vivencia que deja huella en nuestros corazones". No exagera.
El último Bike Tour de 2026: Rumbo a la Sabana de Bogotá
El grupo para nuestro último bike tour del año, en noviembre, ya se está armando así: cuatro amigos de República Dominicana que se apuntaron juntos, y dos amigos colombianos que viven en Miami porque no se iban a perder este viaje. Hoy quedan dos cupos disponibles. No es una cifra para meter presión, es que así es como se arma cada grupo: poco a poco, con gente que ya sabe con quién quiere montar.
Si esto le sonó a algo que quisiera vivir, el primer paso no es reservar. Es conocer cómo son estos viajes, los destinos, lo que incluyen y las historias de quienes han ido.